Mindfulness y nuestro cerebro condicionado

¿Por qué el mindfulness puede ayudar?

En esta sociedad de exigencia y de obligaciones otra actividad puede generar más estrés del que ya tenemos. ¿Por qué introducir el mindfulness en nuestra vida? Porque no es una actividad más, simplemente es vivir con plena atención al momento que está en nuestras manos.

Mindfulness y nuestro cerebro condicionado

Nuestro cerebro se ha adaptado como prioridad a la supervivencia del individuo durante miles de años, para ello ha priorizado la permanencia en un grupo con lo que ello conlleva de desventajas y ventajas:

  • Emociones de culpa para que mi conducta sea adecuada para con el grupo,
  • Emociones de agresividad, dominancia o sumisión, según la circunstancia
  • Emociones de amor y apego para la permanencia en el grupo.

Esto sería la adaptación filogenética, es decir la adaptación propia de la especie humana, pero también hay una adaptación ontogenética relacionada con la adaptación individual propia de la existencia de cada ser humano. Nuestro cerebro sufre un aprendizaje desde el principio de la existencia a partir de nuestras vivencias personales, y cada cerebro lo hace basado en su propia anatomía y fisiología según la genética. En la psicología del aprendizaje este hecho se conoce como condicionamiento. Los condicionamientos se van desarrollando a lo largo de la vida y produce en nosotros reacciones automáticas con el fin de ahorrarnos peligros y asegurar la adaptación al  medio para la supervivencia. El ejemplo más conocido del condicionamiento clásico es la salivación al oír la campana (y no en presencia de comida) en el experimento de los perros del científico ruso A. Paulov.

¿Qué tiene esto que ver con nuestra conducta?

En muchas ocasiones nos vemos envueltos en reacciones automáticas ante estímulos externos que cuando llegan a la conciencia ya se han producido; estas reacciones normalmente en vez de solucionar la situación externa, la empeoran.

El cerebro procesa los automatismos y las decisiones conscientes en distintos lugares. Gracias a ello podemos seguir aprendiendo. Cuando ponemos Conciencia y Atención una de las regiones anatómicas que se activa de nuestro cerebro es  el lóbulo prefrontal.

No somos culpables de la conducta que mostramos

Pero OJO, tampoco lo son los demás.

Darse cuenta de esto  supone un alivio tremendo y a la vez surge la responsabilidad de hacerme consciente de mis procesos mentales. Se produce una gran liberación al darme cuenta de que no soy culpable de mis reacciones automáticas …y también se produce un cambio radical en mis relaciones al entender que los demás no pueden hacer otra cosa de la que hacen al reaccionar con sus automatismos como me ocurre a mí.

LOS PENSAMIENTOS NO SON HECHOS

Mi cerebro interpreta la realidad y la interpretación siempre es parcial y sesgada en mí y en los demás

¿QUÉ HACEMOS?

ATENCIÓN en cada instante, eso es  MINDFULNESS

Dedicando un rato a la meditación un rato cada día para entrenar la atención y así el resto del  día poder ser consciente de mis reacciones automáticas, de mis emociones y de mis pensamientos pero que son resultado de mis condicionamientos. Y sólo cuando lo observo y lo comprendo puedo trascender y entonces trabajar para el cambio.

Artículo escrito por:

Mar García Gaya

Especialista Mindfulness MBCT

 

 

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